Desde hace unas pocas semanas nos vemos inmersos en la obra de un parque fotovoltaico de 8,8 MW en la localidad de Albeta (en Borja, Zaragoza). Se trata de un novedoso proyecto que ha ilusionado a todo el equipo de ingeniería debido al reto que supone, pues gran parte de su atractivo reside en la integración de novedosas tecnologías que ayudarán a la propiedad a tener un minucioso control sobre toda la planta. Todo esto, además, traerá consigo múltiples beneficios como la capacidad de recortar tiempos en mantenimientos y prevenir futuros fallos o desviaciones en la producción, entre otros.
La construcción de este parque fotovoltaico se inició durante el pasado mes de septiembre y, a fecha de hoy, los plazos previstos continúan cumpliéndose con la mayor exactitud posible. De acuerdo a las declaraciones de Pedro Aguilar, director de ingeniería de G-Nergy: “la obra está transcurriendo por los cauces normales, cumpliendo el organigrama previsto desde el inicio. Una vez terminado el montaje estructural, empezaremos a probar las tecnologías disruptivas de control de planta, previo a la entrega del parque”.

Albeta. Prototipo de innovación tecnológica
Pedro Aguilar, además, destaca varios valores diferenciales que son desarrollos propios de la compañía. Estos serán posteriores a la construcción del parque fotovoltaico y estarán orientados hacia el control y venta de energía. Todo ello pensado para poder garantizar una certidumbre a la propiedad durante la vida útil de la planta y ayudar a G-Nergy a posicionarse en el mercado como una empresa focalizada y ampliamente especializada en desarrollos tecnológicos para energía (sin desviar el origen de la misma), así como en diseño y construcción de plantas, lo que aporta y aportará un conocimiento ventajoso para cualquier producto de la compañía.
Albeta es así uno de nuestros proyectos más ilusionantes, un parque que contribuirá sin duda a colocar nuestra compañía como un referente de innovación tecnológica en lo que a energías renovables se refiere.

